1. Laboratorios de Ciencias

Los laboratorios de Ciencias constituyen un entorno de aprendizaje esencial para la implementación del programa, ya que permiten al alumnado desarrollar habilidades de indagación, experimentación, análisis de datos y reflexión científica, en coherencia con los enfoques de la enseñanza y del aprendizaje de la Organización. Estos espacios deben ser seguros, funcionales, accesibles y adecuados para la naturaleza de las actividades prácticas que se realizan en las distintas asignaturas de Ciencias, siempre respetando la infraestructura inicial del colegio y las normativas locales vigentes.

En el caso de Biología, Química y Física, los laboratorios deben permitir la realización sistemática de actividades prácticas a lo largo del curso, de modo que el alumnado pueda completar las horas requeridas en los niveles Medio y Superior. No se espera que los colegios cuenten con laboratorios especializados o de nivel universitario, pero sí que dispongan de espacios bien mantenidos, con el equipamiento necesario, condiciones de seguridad apropiadas, sistemas de almacenamiento adecuados y procedimientos claros para el uso de materiales, productos químicos y equipos.

Los laboratorios de Ciencias también pueden apoyar el trabajo experimental y de investigación de asignaturas interdisciplinarias, como Sistemas Ambientales y Sociedades, en las que se combinan actividades de laboratorio con trabajo de campo, análisis de muestras, procesamiento de datos y modelización de sistemas. En estos casos, resulta especialmente importante que el laboratorio ofrezca flexibilidad para el análisis posterior de datos, el tratamiento de muestras y la integración de metodologías propias de distintas disciplinas científicas y sociales.

Es importante subrayar que no todas las asignaturas del grupo de Ciencias requieren un laboratorio de ciencias tradicional. Algunas asignaturas, como Tecnología del Diseño, Informática o Ciencias del Deporte, el Ejercicio y la Salud demandan entornos de aprendizaje específicos —talleres de diseño, espacios tecnológicos, áreas deportivas o aulas informáticas— que se abordan en apartados diferenciados. No obstante, una planificación coherente de los laboratorios de Ciencias contribuye al desarrollo de una cultura científica común y facilita el trabajo interdisciplinario cuando corresponde.

En todos los casos, la Organización espera que los colegios puedan justificar la adecuación de sus laboratorios a los objetivos de enseñanza y evaluación de las asignaturas que ofrecen, demostrando una planificación realista, sostenible y contextualizada, más que la existencia de instalaciones idealizadas.

 

Fotografía de Ousa Chea en Unsplash.